Comida y accesorios para gatos

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¿Cómo le hago mas fácil el viaje en coche a mi gato?

A diferencia de los perros, a los gatos no les gusta mucho viajar en coche. Únicamente los gatos que han viajado desde muy pequeños aguantan bien la experiencia.

En principio, la mejor manera de que viajen seguros es el transportín (puedes ver otros métodos de transporte en la entrada: la mejor manera de transportar a tu gato). Llevar al gato suelto en el coche, aunque sea un gato muy tranquilo, como un persa, supone un peligro de accidente tanto para el animal como para el conductor, sin contar con el importe de la multa por llevar animales sueltos dentro del habitáculo del vehículo.

El mejor vehículo para viajar es el combi, en cuya parte de atrás se puede instalar la cesta del gato. Como en un turismo, el transportín se asegura con el cinturón de seguridad o con raíles. Unos papeles de periódico en el suelo de la caja protegerán la tapicería del coche si el gato vomita.

Mantener la ventana cerrada para evitar las corrientes de aire y no dirigir las rejillas del aire directamente hacia el gato. El gato necesita una temperatura ambiente más elevada que nosotros, por lo que en verano no hay que en verano no hay que poner el aire acondicionado demasiado alto. La última comida se le debe dar al gato , como muy tarde, cuatro horas antes del viaje y, como máximo cada tres horas, hay que ofrecer agua al gato.

En trayectos largos es necesario meter la caja del gato en el coche y si lo sacamos para que haga sus necesidades al aire libre, el gato debe ir siempre sujeto con una correa (para evitar que huya del vehículo).

Las pastillas para viajar (ofrecidas siempre por un veterinario y nunca pastillas de humano) ayudan si el animal se pone muy nerviosos durante el viaje, pero solo se le deben dar en casos excepcionales.

¿Y cómo acostumbro a mi gato al transportín?

Si el gato relaciona su medio de transporte con experiencias desagradables (viajar en coche, veterinario), necesita paciencia y comprensión para superar el miedo. Pon el transportín en uno de los lugares de descanso preferido del gato, a ser posible en alto, y pon dentro su manta favorita.

Deja la rejilla abierta dentro ponle sugerentemente sus juguetes y de vez en cuando también algún bocadito de premio. Acaríciale y felicítale cuando entre por propia decisión. Pasadas unas dos o tres semanas ya tiene que haber aceptado el transportín como parte de sus pertenencias privadas.

Gerd Ludwig

 Cuidados de Mascotas

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