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Hay algo muy importante que debemos conocer para entender muchos comportamientos de los gatos: Necesitan sus feromonas de identificación para estar tranquilos. Los gatos van dejando diariamente sus feromonas tanto en casa como en nosotros y en los otros animales que viven con ellos, formando así un olor grupal, de su grupo social, y de su territorio. Su forma de dejar feromonas de  identificación, es mediante roces de los lados de la cabeza (sien), barbilla y mejillas, la parte alta y lateral de la cadera (base de la cola) y las patas (entre los dedos) sobre superficies, objetos, animales y personas.

Esto tranquiliza y relaja al gato, puesto que le ayuda a identificar su entorno como su propio territorio. ¿Qué ocurre en un lugar nuevo? ¡No hay feromonas!

Partiendo de la premisa de que el gato es un animal sedentario: Al llegar un gato a casa por primera vez sea de la edad que sea, debemos acomodarlo en una única habitación con la puerta cerrada. Para el gato será mucho más fácil adaptarse y será mucho menos estresante para él que si lo dejamos desde el primer momento suelto por la casa, situación en la cual seguramente el gato se esconda en el primer sitio que encuentre, pudiendo pasar días escondido y sin comer. Para evitar esto, colocaremos todos los elementos imprescindibles que veremos ahora en una habitación poco ruidosa y tranquila, colocando el arenero en una punta de la habitación y la comida y el agua
lejos.

Sus juguetes y lugares de descanso o rascadores también deben estar en esta habitación. Tras unos días, el gato se habrá adaptado a este lugar y si vemos que está tranquilo y con ganas de curiosear, le abriremos la puerta y le dejaremos salir a explorar el resto de la casa, siempre y cuando no haya otros animales. Este lugar de seguridad que hemos creado es muy importante para el gato, pues ante cualquier susto o sensación de peligro, siempre sabrá dónde volver para sentirse seguro, será su punto de partida y retorno. De lo contrario, si el gato se asusta, correrá sin rumbo hasta encontrar un lugar a veces inaccesible para nosotros donde esconderse, lo que generará más estrés en el gato. El tiempo que pueda estar el gato en el Lugar seguro depende de lo asustadizo que sea, hay gatos que necesitarán una semana y otros sólo uno o dos días.

Lo sabremos cuando entremos en la habitación y veamos que el gato sale a recibirnos y está tranquilo, entonces le abriremos la puerta y, dejándola abierta, caminaremos con el gato dando un paseo junto a él mientras explora la casa. Ten cuidado con las ventanas, mantenlas cerradas, así como la puerta de la calle o jardín, deja curiosear al gato lo que quiera, y si se asusta por cualquier ruido desconocido,  volverá a la habitación que ya conoce. La adaptación es cuestión de días, el gato irá dejando sus feromonas en la habitación y poco a poco en el resto de la casa hasta que la considere en su totalidad su territorio.

Fuente:  Laura Trillo Carmona – Terapia Felina

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