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Higiene

Los gatos tienen una herramienta muy útil para auto lavarse ellos mismos: su lengua. 

No necesitan que los bañemos ya que ellos se levan a diario, sobre todo después de comer. 

A los gatos les gusta el agua, lo que no les gusta es la manipulación que conlleva el baño, el ruido y el entorno hostil (bañera resbaladiza, agua a chorro, sujeción exagerada y obligación), sobre todo también porque es algo antinatural para él e innecesario.

A no ser que el veterinario prescriba los baños con fines terapéuticos (hongos, sarna, cualquier dermatitis), o que encontremos un gato lleno de grasa de coche por ejemplo, no hay que bañar a los gatos.

Es importante fijarse en el pelo de nuestro gato, porque es síntoma de buena salud. Los gatos sanos y que se encuentran bien se lavan a diario y tienen un pelo muy limpio. Si el pelo de tu gato está sucio o con caspa, consulta con tu veterinario. 

Si es de pelo corto, puedes cepillarle una vez por semana para eliminar el pelo muerto y evitar así que se formen bolas de pelo. Si es de pelo largo, lo ideal sería 3 o 4 veces en semana porque además a algunos gatos se les forman nudos que les acaban tirando de la piel y les hacen daño. También puedes darles varias veces en semana malta o hierba gatera (cebada) para ayudarles a digerir las bolas de pelo.

Salud e identificación

Para que nuestro gato esté sano, influye mucho una buena y correcta alimentación y un ambiente tranquilo y estable. Llévale o consulta al veterinario anualmente o ante cualquier duda que te surja, es mejor preguntar mucho que dejar dudas sin resolver, sobre todo si vemos algún síntoma extraño en nuestro gato, no lo dejemos pasar. 

Sobre las vacunas y desparasitación, cada veterinario tiene un protocolo, así que mejor pregunta en tu veterinario de confianza.

Las uñas del gato no hay que cuidarlas, el gato se encarga de afilárselas. Pero si queremos cortárselas, debemos saber que sólo hay que cortar las puntas de las uñas, con unas tijeras especiales, y a ser posible que lo haga el veterinario.

Posibles síntomas de una enfermedad que no hay que dejar pasar:
- El gato deja de comer o come menos
- El pelo del gato está sucio o con caspa constantemente
- El gato ha dejado de lavarse
- Está deshidratado
- Tiene diarrea o heces con sangre, con o sin moco
- Tiene legañas
- Tiene mocos y/o estornuda mucho
- Ha dejado de saltar
- Se lava compulsivamente una parte de su cuerpo
- De repente se muestra agresivo si intentamos tocarle una zona en concreto
- Ha dejado de venir a saludarnos cuando llegamos a casa
- Orina fuera de su bandeja, en superficies horizontales
- Al orinar, maúlla o abre mucho la boca, síntomas de dolor
- Va mucho a orinar pero orina poca cantidad
- Se vuelve torpe, camina pegado a la pared de casa, se cae
- Tiene calvas redondas, heridas en la piel o alopecia
- Tiene las orejas caídas, o heridas detrás de las orejas
- Tiene dificultad para respirar o ataques de asma
- No levanta el rabo ni lo mueve
- Maúlla incesantemente cuando está solo
- Vómitos constantes, babas
- No realiza sus estiramientos diarios
- Tercer párpado visible

Microchip

En algunas Comunidades Autónomas es obligatorio el microchip en los animales, pero aunque en tu Comunidad no lo sea, se aconseja siempre ponerlo. Aunque sean gatos de interior, que no salgan nunca, la verdad es que un traslado al veterinario o cualquier viaje con el gato ya es salir de casa, y puede ocurrir cualquier cosa durante ese trayecto y el gato puede perderse. Si va identificado hay muchas probabilidades de volver a encontrarle.

El microchip es del tamaño de un grano de arroz y se sitúa en el lado izquierdo del cuello del gato. Mediante unos formularios se relacionan los datos del gato con los tuyos y con los del veterinario que se lo coloca, y eso se envía al Colegio de Veterinarios 
correspondiente.

Es importante saber que las bases de datos del microchip son por Comunidades Autónomas, así que si cambias de Comunidad, tendrías que rellenar de nuevo los formularios y hacer un cambio de base de datos. Pero si cambias de ciudad dentro de la misma Comunidad, puedes cambiar los datos sólo con una llamada de teléfono. Infórmate en tu veterinario. 

Como medida de prevención, cada vez que lleves a tu gato al veterinario, podrías leerle el chip y comprobar que está activo, porque a veces se cae, se mueve o se desactiva. 

También es recomendable una vez puesto el microchip y enviados los formularios, dejar pasar un mes y llamar a la base de datos para comprobar que el gato ya está dado de alta y que tus datos son correctos.

Fuente:  Laura Trillo Carmona – Terapia Felina

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